Armani inauguró tienda en la Quinta Avenida de Nueva York
NUEVA YORK. La crisis económica no perdona a nadie pero respeta a los valientes como el diseñador Giorgio Armani, quien ayer inauguró su nueva tienda en la Quinta Avenida de Nueva York. Se trata de un espectacular edificio de cuatro plantas, con su propio bar y restaurante y una escalera que algunos ya comparan con la mítica espiral del Museo Guggenheim. Es como un gigantesco zapato de cristal que el modista italiano le calza a la ciudad para convencerla de que todavía es una princesa encantada. «Nueva York sigue siendo la capital de la moda», proclamaba enfático el alcalde Michael Bloomberg.
Bloomberg proclamaba esto no en el Ayuntamiento sino en la fiesta de inauguración de la tienda el pasado martes por la noche, que no tuvo nada que envidiar al baile de la Cenicienta. Allí se juntaron desde Carolina Kennedy hasta Victoria Beckham pasando por Martin Scorsese, Robert de Niro y la eterna novia de Alberto de Mónaco, Charlene Wittstock. Estaban Leonardo DiCaprio, Ricky Martin y la modelo española Eugenia Silva. El pabellón español no podía quedar más alto con la presencia de Elsa Pataky y de Cayetano Rivera Ordóñez.
El misterio de un torero
Si algo envidia una ciudad como Nueva York que tiene -o tenía- de todo es el misterio de un torero, sobre todo cuando el torero tiene planta de príncipe, como luce Cayetano vestido de Armani. Si Ernest Hemingway levantara la cabeza seguro que se pasaba al mundo de la moda.
La élite neoyorquina estaba conmovida. Ningún norteamericano se habría atrevido a tirar la tienda por la ventana en estos momentos. Pero Armani, sin hablar inglés, ama Nueva York y cree en ella, como repite sin cesar en el blog de invitados que escribe estos días en el periódico «The New York Times». Y donde describía así su estado de ánimo horas antes de la fiesta: «Puedo parecer tranquilo por fuera, pero por dentro mi corazón late con fuerza. Éste es un gran momento. Hace años, Bergdorf Goodman compró parte de mi primera colección para mujer -sólo compraron seis piezas, pero yo caminaba por el aire-. Treinta y cinco años después, tengo mi propia tienda en la esquina de enfrente de Bergdorf. ¡Mira lo que pasa cuando tienes un sueño!»
Fuente: ABC