Don Don Francisco sueña con celebrar 50 años al aire de Sábado Gigante
A su edad, muchos sueñan con jubilarse. Pero Mario Kreutzberger, más conocido como Don Francisco, acaba de relanzar su emblemático programa Sábado Gigante y no hace más que pensar en concretar un hito: cumplir 50 años conduciendo su programa de televisión.
“Mi meta es llegar a los 50 años de Sábado Gigante”, dijo el conductor de 67 años en una entrevista reciente en su casa de Miami. Para ello aún le faltan tres años y medio, y Don Francisco está convencido de que puede lograrlo.
“A esta altura cumplir un hito de 50 años sería lo máximo, es cumplir 50 años que no los ha cumplido nadie”, admitió el animador chileno, quien desde hace 15 años lidera el primer lugar en el libro de Récords Guinness por conducir ininterrumpidamente su programa de televisión desde 1962.
La palabra jubilación parece incomodar a Don Francisco, que “nunca” pensó durante su juventud que llegaría a ser una figura internacional cuyo programa se transmite en 44 países.
“Don Mario”, como le dicen sus amigos, piensa que “en los trabajos uno no se retira”. En cambio, cree que “lo retiran la salud, la capacidad intelectual, la capacidad física, el rating, la aceptación del público”. Y por ahora no parece haberle llegado el momento.
Junto con la cadena Univisión, acaba de incorporar a “Sábado Gigante” una serie de cambios tecnológicos que permiten al público una mayor interacción por Internet, por teléfono y en el estudio de grabación.
El programa, que se transmite durante tres horas todos los sábados y combina actuaciones musicales, juegos, concursos y apariciones de celebridades, incluye un nuevo escenario y mayores premios para la audiencia.
En el futuro se prevé también incorporar videos de cada episodio del espacio en el sitio de Internet de Univisión, así como clips detrás de bambalinas y entrevistas con artistas.
“Ha sido bastante excitante, preocupante, trabajoso, porque es el cambio más grande que hemos hecho en la historia del programa”, explicó Don Francisco sentado en un cómodo sofá de cuero marrón claro en el living de su casa con vista a un canal que desemboca al océano Atlántico.
El animador explicó que con el rediseño buscaron mantener la esencia del programa sumándole los últimos avances tecnológicos, porque “si uno no crece decrece”.
La transformación, sin embargo, aún no ha terminado y tras la etapa de introducción de la nueva tecnología vendrán paulatinos cambios de contenido.
“Ahora es cuando más tenemos que trabajar. Tenemos que comenzar a implementar los grandes cambios en el contenido”, manifestó Don Francisco, ansioso por mostrar un museo personal de dos salas en su casa con cientos de premios, artículos periodísticos y regalos que ha recibido en todo el mundo.
Aclaró que esos cambios serán graduales, en el transcurso de dos años, y dijo que sueña con un programa totalmente interactivo en el que el público pueda participar directamente desde su casa oprimiendo la tecla de su computador para aparecer en pantalla, como si estuviera en el estudio.
Oriundo de Talca, “Don Mario” se radicó en Miami en 1990. Desde 1986 comenzó a grabar su programa en un canal de televisión local, pero su acogimiento fue tal que al poco tiempo se transmitía en todo el país.
En la actualidad viaja al menos una semana de cada mes a Chile, y el resto del tiempo lo pasa en su casa en una isla privada aledaña a Miami Beach, a la que sólo acceden personas autorizadas.
Además de participar en innumerables campañas solidarias en Chile, fue embajador de buena voluntad de la UNICEF, tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y ha recibido múltiples distinciones, entre ellas la Condecoración Servicios Meritorios a la República, que le otorgó recientemente la Presidenta Michelle Bachelet.
Pero a pesar de su amplio reconocimiento internacional, Don Francisco prefiere decir que es conocido, más que famoso.
“La fama, si es lenta no se siente”, expresó el conductor televisivo, vestido de manera simple con camiseta blanca, pantalones de jean azul y zapatillas deportivas. “Más conocido que famoso”, respondió a una pregunta sobre cuándo comenzó a sentir la fama.
Tan poco famoso se sentía que a finales de los años 80 viajó a Bolivia con la cámara viajera de su programa y creyó que unas 2 mil personas reunidas en una plaza de Sucre estaban realizando una manifestación contra el gobierno, cuando en realidad estaban esperándolo a él, que se hospedaba en un hotel frente a esa plaza.
“Entonces me descontrolé porque tenía que trabajar y la gente iba de aquí para allá, cuando me acosté, vi que en la televisión decían que yo era un mal educado, un tipo que no sabía comportarme, y me di cuenta que era conocido entre la gente y que tenía que actuar de otra manera”, recordó.
Y es que le resulta “difícil” pensar en un conductor que lo releve a su partida, al igual que la campaña solidaria Teletón para los niños con impedimentos que lanzó en Chile hace 30 años y que ha llevado a más de una decena de países latinoamericanos recaudando más de 240 millones de dólares, siente que “Sábado Gigante es un traje a la medida que me hice yo”, finalizó.
Fuente: La Tercera